COSECHA · PROTECCIÓN · TRANSICIÓN
Septiembre — Edrinios y el Cuélebre
El Cuélebre guarda simbólicamente los frutos y tesoros de la tierra al comenzar el otoño.
Septiembre es un mes de umbral: puede conservar tardes templadas, pero las noches se alargan y vuelven las lluvias. En la montaña el otoño se anuncia antes que junto al mar. El campo no cambia de una vez; cada cultivo y cada valle llevan su propio calendario.
El mes: recoger, guardar, agradecer
En algunas zonas se recogen frutos y se preparan labores de otoño; en otras, el trabajo sigue otro ritmo. No existe una única cosecha asturiana que defina septiembre. Lo que sí comparten muchas tareas es la idea de guardar para más adelante: conservar alimentos, cuidar herramientas y reconocer el trabajo que los hizo posibles.
La voz de la cueva: el Cuélebre
El Cuélebre es una criatura de las leyendas asturianas, parecida a una gran serpiente con alas, como un dragón. En algunos cuentos guarda tesoros o lugares escondidos. Imaginemos una cueva cuya entrada nadie se atreve a cruzar: el relato dice que allí habita el Cuélebre y convierte un rincón del paisaje en misterio. Los detalles cambian de un cuento a otro.
Aquí usamos al guardián como imagen de lo que queremos conservar: la naturaleza, los alimentos y las historias. Esa lectura es nuestra, no una función histórica demostrada del personaje.
Edrinios, un nombre incierto
Edrinios aparece en el calendario de Coligny, una inscripción gala hallada en Francia. Algunas interpretaciones lo relacionan con el calor, pero no hay certeza de que signifique septiembre. Su vínculo con el Cuélebre es una asociación literaria actual.
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